
"¿Cuántas veces te ha pasado o has sabido de relaciones que marchan "viento en popa", con proyectos de convivencia o matrimonio y que, de pronto, él se pone extraño y distante, deja de hablar, "desaparece de a poco" y cuando logras conversar, te dice que no sabe lo que le pasa y que "necesita tiempo"? Así, tú quedas sin explicaciones ?pues además asegura que el problema no eres tú?, hablas con tus amigos y te dicen que esperes, que ya se le pasará...pero algo en ti sabe que no será fácil y que el asunto tiene mal pronóstico.
Pasan los días y lo que mejor se acerca a una explicación viene de tus amigos: "Es que es hombre y no puede con el compromiso". Pero, ¿será tan así? En algunos casos quizás, ¿pero en otros? no es tan claro.
Los hombres, al igual que nosotras, sí quieren comprometerse y llevar una vida estable y feliz con la mujer que aman. Pero lo que los aterroriza no es el compromiso como tal, sino el "compromiso de mantener la imagen masculina de por vida".
Desde niños han sido educados en la "masculinidad", la que tiene la condicionante histórica de una imagen fuerte, reservada y en la que no se demuestra abiertamente dolor, temor e incluso, a veces, hasta la felicidad, ya que todas estas emociones ellos las mal relacionan con debilidad. Y han pasado tantos años obviando sus sentimientos que, cuando son adultos, se les ha "atrofiado" su expresión emocional a tal punto que les cuesta llegar a identificarla. Pero no por eso dejan de sentir, y cuando lo hacen el grado de confusión los bloquea, reaccionando de forma exagerada frente a la "amenaza de lo no identificable".
En la consulta de sicoterapia, si resumimos livianamente el papel de las mujeres cuando hablan de sus parejas, la mayoría juega el rol de la que sufre, resiste y espera a que él se decida; mientras a ellos les cae el papel del fuerte, distante, poco dado a conversar de temas de pareja y de quien toma las decisiones sobre la relación de forma muy lenta y titubeante, dejándote siempre sumida en la duda de si te ama y si se la jugará por ti.
Es interesante observar también que el "mango de la sartén" se lo pasas a él y muchas veces ni te preguntas qué es lo que realmente quieres y si él te lo puede dar. Así, cada llamada telefónica, invitación, presentación de sus padres o amigos lo ves como "un triunfo" y una demostración de compromiso... Pero somos nosotras quienes seguimos reforzándolos acerca del poder de decisión cuando ponemos "el mango de la sartén" en sus manos, y lo peor es que los apremiamos en una situación que no manejan bien, como la toma de decisiones en las relaciones de pareja.
Debemos comprender que ellos no son tan fuertes ni tan seguros y que los seguimos presionando para que "se comporten como hombres". Por lo tanto, tenemos nosotras que cambiar nuestra inconsciente parte machista.
La presión de los hombres por "demostrar" masculinidad les impide mostrarse y nos impide a nosotras conocerlos tal cual son. Ellos tienen el mismo temor a quedarse solos, a ser heridos, dejados de lado, y necesitan tanto amor como todo el mundo.
Por lo tanto, lo que los hace muchas veces salir huyendo no es el compromiso sino la presión que ejerces sobre ellos, sin darte cuenta, de que sea él quien "lleve la batuta", del fuerte, del que debe estar siempre claro y acertar en las decisiones; del que asuma las responsabilidades, te defienda, sea valiente, te apoye y se comporte en todo momento como "todo un hombre". ¡Uf!...qué peso, ya que si falla no está seguro de ser perdonado; y si lo es, qué costo tendrá que pagar en el futuro. Entonces, no sabrá qué hacer y quizá decida precipitadamente renunciar a la relación en vez de arreglar las cosas, ya que tampoco sabe bien por qué te ama y te escogió entre todas las mujeres. No sabe bien lo que siente. No está entrenado en las emociones y reacciona de manera visceral.
No pretendo con esto dejar a los hombres como los "pobrecitos de la película" y nosotras como las culpables de sus confusiones. La idea es mostrar otra visión acerca de sus inexplicables conductas evasivas, y de la gran necesidad de ellos de conocer sus emociones y así poder manejar mejor sus relaciones de pareja."
Pasan los días y lo que mejor se acerca a una explicación viene de tus amigos: "Es que es hombre y no puede con el compromiso". Pero, ¿será tan así? En algunos casos quizás, ¿pero en otros? no es tan claro.
Los hombres, al igual que nosotras, sí quieren comprometerse y llevar una vida estable y feliz con la mujer que aman. Pero lo que los aterroriza no es el compromiso como tal, sino el "compromiso de mantener la imagen masculina de por vida".
Desde niños han sido educados en la "masculinidad", la que tiene la condicionante histórica de una imagen fuerte, reservada y en la que no se demuestra abiertamente dolor, temor e incluso, a veces, hasta la felicidad, ya que todas estas emociones ellos las mal relacionan con debilidad. Y han pasado tantos años obviando sus sentimientos que, cuando son adultos, se les ha "atrofiado" su expresión emocional a tal punto que les cuesta llegar a identificarla. Pero no por eso dejan de sentir, y cuando lo hacen el grado de confusión los bloquea, reaccionando de forma exagerada frente a la "amenaza de lo no identificable".
En la consulta de sicoterapia, si resumimos livianamente el papel de las mujeres cuando hablan de sus parejas, la mayoría juega el rol de la que sufre, resiste y espera a que él se decida; mientras a ellos les cae el papel del fuerte, distante, poco dado a conversar de temas de pareja y de quien toma las decisiones sobre la relación de forma muy lenta y titubeante, dejándote siempre sumida en la duda de si te ama y si se la jugará por ti.
Es interesante observar también que el "mango de la sartén" se lo pasas a él y muchas veces ni te preguntas qué es lo que realmente quieres y si él te lo puede dar. Así, cada llamada telefónica, invitación, presentación de sus padres o amigos lo ves como "un triunfo" y una demostración de compromiso... Pero somos nosotras quienes seguimos reforzándolos acerca del poder de decisión cuando ponemos "el mango de la sartén" en sus manos, y lo peor es que los apremiamos en una situación que no manejan bien, como la toma de decisiones en las relaciones de pareja.
Debemos comprender que ellos no son tan fuertes ni tan seguros y que los seguimos presionando para que "se comporten como hombres". Por lo tanto, tenemos nosotras que cambiar nuestra inconsciente parte machista.
La presión de los hombres por "demostrar" masculinidad les impide mostrarse y nos impide a nosotras conocerlos tal cual son. Ellos tienen el mismo temor a quedarse solos, a ser heridos, dejados de lado, y necesitan tanto amor como todo el mundo.
Por lo tanto, lo que los hace muchas veces salir huyendo no es el compromiso sino la presión que ejerces sobre ellos, sin darte cuenta, de que sea él quien "lleve la batuta", del fuerte, del que debe estar siempre claro y acertar en las decisiones; del que asuma las responsabilidades, te defienda, sea valiente, te apoye y se comporte en todo momento como "todo un hombre". ¡Uf!...qué peso, ya que si falla no está seguro de ser perdonado; y si lo es, qué costo tendrá que pagar en el futuro. Entonces, no sabrá qué hacer y quizá decida precipitadamente renunciar a la relación en vez de arreglar las cosas, ya que tampoco sabe bien por qué te ama y te escogió entre todas las mujeres. No sabe bien lo que siente. No está entrenado en las emociones y reacciona de manera visceral.
No pretendo con esto dejar a los hombres como los "pobrecitos de la película" y nosotras como las culpables de sus confusiones. La idea es mostrar otra visión acerca de sus inexplicables conductas evasivas, y de la gran necesidad de ellos de conocer sus emociones y así poder manejar mejor sus relaciones de pareja."
Artículo de Perla Sanhueza (Psicóloga)
